jueves, 3 de mayo de 2018

Adièu

Y con esto me despido
hasta siempre
hasta nunca
hasta donde el sol no existe
hasta alguna primavera donde nazca
una flor que no se opaque
ni se brinde tanto,
solo sea,
y con esto me despido
es una celebración, como la muerte
aunque nos dé miedo celebrarla
y con esto me despido,
entierro la historia en un pozo de arena,
encima construyo un castillito
al cual le pega el atardecer en los bordes
y con esto me despido
en un malambo psíquico relativo
arisco y sereno a la vez
arácnido de patas largas
así me presto a este momento ido
y con esto me despido
y con esto
me despido
escrito el 02/May./2018

miércoles, 2 de mayo de 2018

Caídos

Erotismo en líneas finas, zapatos de poesía,
mugre doliente de palabras,
vasto emblema de un sol que alumbra a los ciegos
de mediocridad.

Sólo somos
caídos...
del cielo, no creo
pero sí de la nebulosa
que recubre y envuelve todos los rezos hacia él.
escrito en Feb./2017 aprox.

martes, 24 de abril de 2018

Aniquilación del tiempo

Mediqué a mi propia suerte con el antibiótico contra el tiempo.
Ya no entiendo los minuteros, y los caminos
se abren con el mismo desdén
que las agujas sobre el agua.
El recetario cantó lo justo: nada pertenece al pasado, nada pertenece al futuro.
Solo el verbo necesita de él para hacerse vida.
escrito en Abr./2018

sábado, 21 de abril de 2018

Esta es mi respuesta

Amanezco poesía en tus manos
La lengua cuenco trae el brebaje
Te recreaste
Para sanarme
Ahora estoy curada de mí
El más hiriente fantasma
A veces enloquezco pero
Tarde o temprano regreso
Y ahi estás (de nuevo)
Parado
Recostado sobre una columna
Esperando que baje y te cuente
Los secretos de mi espesa llave
Dios por qué acaso repito tantas veces
La palabra dios
Como una exclamación
Una fiebre
Algo más que la explosión
Y ahí estás de nuevo
Como siempre
Camino a darme lo mejor del infinito
escrito en Jun./2017 aprox.

viernes, 20 de abril de 2018

Los complementos

Parezco una perseguidora de utopías a través de un río
cuyo bracito llega hasta mi pueblo
y la utopía tiene forma de barrilete
y sé que aquello luminoso en el río de noche, del otro lado, es Bella Vista.
Y me desnudo y voy corriendo hasta la arena
donde me tiro cara al cielo y veo una galaxia completa
porque la oscuridad se traga todo y no convida, dice Cabrera,
pero la oscuridad en este lugar
me convida constelaciones que no veo en la ciudad.
Sin embargo, la luz altísima
devora solo los peldaños del tiempo,
y no convida el universo:
lo hace piel de todos y fecundador del amor.
escrito en Dic./2017 aprox.

jueves, 19 de abril de 2018

Idiomas

Las flores de mi boca ya fueron hasta tu boca
en forma de onda bifurcada, serie de paréntesis que dicen nada,
hasta beberme a mí misma en tu boca
disociarme a cuentagotas en tormentosos vientos.
Transformando la piel en esponjas naturales
en vacíos receptivos
en manos que me tocan me tocan me tocan mil manos
que me rehacen.
Mi piel derrama arcilla fresca, mientras me dibujas los pliegues y las sombras,
el fruto de mi cuerpo y sus semillas,
en el cual vas a regar con tu miel la magia y el ritual
de millones de tribus que vivieron y viven
en cada parte perdida de continentes lejanos,
donde huelen a bosque, a mar, a humos de palo santo
donde observan seres extraños de otras dimensiones llegar en el cielo,
donde observan el cielo y lo describen en idiomas que ahora entendemos porque nos dejamos fluir.
Logbeki es la estrella de tu alma.
Oknwlapo es la caída terrestre de los astros (por ejemplo, allí, a tu lado, acaba de caer un magnetar).
Guuhka es la simbiosis entre la eternidad y las nubes que la persiguen.
Pkwijobb es el elemento esencial de toda vida.
Lkoimo es el rayo violeta de la tormenta.
Lonbkga es el sol escondiéndose en el horizonte de nuestros ojos.
Cafgripo es la negrura pre lluvia en invierno.
Hdkidi sos vos sos vos sos vos que sos todos los cielos juntos en un mismo instante cuanto me tocas y te toco cuando te miro a los ojos cuando cielo sos cuando las flores de tu boca ya no están.
escrito en Abr./2017 aprox.

miércoles, 18 de abril de 2018

El fango de la suerte inquieta

Y si huele a río tu mano rozando
una de mis piernas.
Y si huele a río la siesta propinada
por las voces
y las almas de un nuevo día.
Y si huele a río el paso tranquilo
de la creación.
Y si huele a río un disco que suena despacio
en auriculares viajeros
que mezclan dos mundos.
Y si todo huele a río porque el río está cerca,
creceré como el cielo para ver uno a uno
los peces que sentencien
el algoritmo ambicioso del deseo.
Y si todo huele a río quiero volver a ser agua
dulce y preciada, ruidosa,
recostándose en tu barco.
escrito en Mar./2017 aprox.

lunes, 9 de abril de 2018

Soy el poeta

Sacudió el libro lleno de tierra
leyó cada palabra como consumiendo mundos
hambriento
petrificó sus miedos y los tiró
en una bolsa de residuos.
Era de lo más lindo verlo leer entusiasmado
inmerso en el viaje paciente de la imaginación,
todo eso
me invitaba de a ratos a vencerme
porque no hay nadie que pueda
contra las palabras escritas así
cual hechizo sangrante de misterio.
Y después el hechizo pasó a ser parte de lo real,
de la cocina, de la mesada, del mate nuevo,
de la mano en mi cintura y de las palabras ahora dichas,
"...Debo justificar lo que me hiere
no importa mi ventura o mi desventura,
soy el poeta";
así le cabía Borges en una mano y en una boca
la sentencia de la fantasía en la que yo termino creyendo
como bolilla de sorteo que siempre es buena suerte
y es anhelo y ya no importan las letras,
y no importa vencerme porque igual gano en el podio el mayor misterio,
la mejor locura,
ningún premio, todos los premios, ningún hechizo,
todos y cada uno de ellos,
el libro ahora limpio, casi sin polvo en su tapa,
la cama revuelta
la magia cerrándonos la puerta.
escrito en Dic./2016 aprox.

domingo, 8 de abril de 2018

Palabras medio, palabras camino

Podría decir con vehemencia que encontré la salvación en un trozo de instante.
Podría decir con seguridad que los kilómetros son la nada misma, que la distancia pierde su sentido y concepto como tal en esta sintonía.
Podría decir con exaltación que encontré la llave del mandala y giré hacia él, como laberinto y como apertura, como un río metafísico, como dualidad sin quietud.
Podría decir todo lo que el lenguaje me permita, con palabras simples como los días.

Podría también callar,
perdurar y ser vidente, confiarme,
creer que todo está dicho.

Podría empezar a gritar los verbos que lo envuelven y sonreír cuando deba llorar para confundir al aire y sentirme lluvia caprichosa.
Podría verlo inmenso y febril, sobre mis pechos, mirándome como si mirara una pintura de Klimt y sus ojos estuvieran llenos de oro.
Podría reconocerlo aun entre millones de personas y personajes con solo cerrar los ojos y visualizarlo como yo quiero; los abriría y allí estaría, frente a mí.
Podría regar con savia sus filamentos más nobles y rogarle que sea mar para lamer su sal y ahogarme por siempre en él.
Podría inventar el siempre y que la eternidad se llame infinito y se apellide hoy.
Podría hacer todo lo que siempre pude, pero no sabía que podía hacerlo y entonces ¡eureka! puedo porque lo amo y lo amo porque puedo amar todo lo que se abra como el cielo, todo lo que se libere como el instinto, todo lo que se absuelva como el viento, todo lo que vuele como las semillas, todo lo que renazca en el arte y brille candente con su tercer ojo.
Podría dejar de escribir sobre esto y sólo sumergirme en él como hago desde hace siglos... Las partículas se han encontrado, el entrelazamiento cuántico perenne ha desembocado en armonía, podría dejar de escribir sobre esto, pero las palabras trajeron a nuestras almas al reencuentro, y entonces palabras medio, palabras camino, palabras tránsito y palabras destino, siempre serán el amuleto.
escrito en Sep./2017 aprox.

viernes, 6 de abril de 2018

Hvarf

Desaparecer detrás de la nada
que viene escapando del todo,
hacer una pirueta en el aire y caer
hacia arriba.
El todo gana, envuelve,
la nada queda, se transparenta.
Desaparecer de lo que parece,
actuar en lo que posee parecido,
reaparecer en la última
luz
del
ocaso.
Desaparecer de la manada y hacerme
huérfana
del todo.
Eso quiero.
escrito el 04/Abr./2018

miércoles, 4 de abril de 2018

Soy lo que soñé hace siglos

Otra noche penetrante de grillos
acude a lastimarme con su santo uniforme.
¿Dónde dormiría mi enorme franqueza?

Soy lo que soñé hace siglos;
te vi llegar y me anestesié de verbos.
Hablame
vestime de mantras
que necesito algo más que el ruido.

Me acabo de derrumbar la puerta,
salí de mí y descubrí una niña,
cuando mujer se devora,
cuando púber se enreda,
cuando pequeña se evapora.
Dame un centavo de deseo
que yo lo hago voraz fuego.

Así son las cosas, piedad.
Me dicta un grillo su prosa;
yo sólo le encomiendo la muerte.
escrito en May./2017 aprox.

viernes, 16 de marzo de 2018

Del baúl de los re-cuerdos 3

Alguien le indicó a aquel hombre la unívoca salida de la realidad.
Dicho hombre, asomó con ansias.
Dicho hombre, escaló.
Pronunció mil veces la palabra ahora,
luego, se golpeó el pecho con el puño herido de cristales rotos.
Aquel hombre comenzó su aventura.

A pocos kilómetros, perdió la cordura.
Ya no veía las quimeras celestes.
Quiso perderlo todo, y se quedó con migajas
del espejo con cuadrículas que medía su frente.

Alcanzó a reír con demencia en la segunda caída,
las rodillas peladas, la cara llena de tierra,
no importaba más que el ahora sin pausa
pero el precio era perderse de lo conocido y de la conciencia.

No llegó desarmado, pero sí agonizante, a la séptima maravilla.
Yo lo miré asombrada, como si tuviera alas.
Con una mano le dibujé la sal en los poros,
con la otra me borré y dejé que él me olvidara.
escrito el 8/Mar./2018

jueves, 15 de marzo de 2018

Del baúl de los re-cuerdos 2

El otro día me impuse ante los maullidos.

No hacía falta ningún pelo negro, Reymon. Estás tan vulnerable como yo, chiquitín.
Pero vos clavás tus garras en mis piernas y yo solo lloro ante la crueldad de la inmundicia conformista.

Mutame,
oxidame.
Dame.
No uses el laberíntico manejo de mis redes neuronales.
Soy más compleja de lo que notás, negrito.

Entre las penumbras, escuché voces. No, ladridos no, voces.
Como las de las luciérnagas en esa anochecida senda del Uritorco.
Bueno, ya sé que las luciérnagas no emiten voces sino luces.
Pero es lo mismo. Comprenderás,
que la iluminación es partidaria de la oscuridad
porque la necesita.
Bueno, eso.
Y las voces no callaron hasta el mes siguiente del año anterior.
Sí, hablo de meses y años pero no gregorianos.
No sé quién era ese tal Gregorio porque no me importa.
Me importa
aquella garra
que deslizo
cuando me asqueo de la suavidad.

¿Que con quién estoy hablando?
No sé, pensé que era con vos.
Siempre equivoco el oído que escucha.
Siempre equivoco el oído que no oye.
escrito el 8/Mar./2018

martes, 13 de marzo de 2018

Del baúl de los re-cuerdos 1

Un loco trastabilla con la inercia.
Mientras lo observo, fantaseo.

El loco soy yo y es otros tantos
heridos en la nebulosa.
Como una sombra, ejecuta su inexistencia.

¡Qué bien huelen los limones!,
exclama el loco que suda esta siesta.
Vaya a saber uno qué ha buscado en la maraña
de la mañana,
que ahora aspira limones y seduce a las palomas.

Ay de mí, loco, la casi cuerda.
La más cuerda de las sogas.
¿Me atás con ella en el pertinente letargo de tus labios?

Por acá soy tan continua,
tan arrancada del piso,
y todo huele tan mal, tan mal
que ahora anhelo limones.
escrito el 8/Mar./2018

sábado, 24 de febrero de 2018

A M.

Rimbaud como un niño vidente sin barrilete ni globo y, sin embargo, con un juego hipnótico de palabras (¿querés jugar vos también, alma?), un Lennon para descubrir, un disco fantasíadoble (porque "si no hay amor, que no haya nada entonces"), tu mente que es una mente de diamante como tu alma (tu mente me seduce, envuelve y alegra), la pasión y el dolor como mecanismos sin estructura y, sin embargo, tan fuertes, tan potentes y eficientes para la sensibilidad de tus ojos, tus manos, tu lengua, tus oídos, ¡tus sentidos! que me animo a decir "¡como los míos!", así de abiertos al mundo, así de cerrados a la bazofia, así de abiertos a la poesía de la vida (esa que no siempre está escrita en un libro),  así de cerrados a lo normal, así de abiertos a lo invisible, me siento así de abierta y febril hablando con tu mente y con tu corazón.
A veces es un viaje nuevo, a veces un regreso, pero eso sí, siempre es un movimiento, siempre conmigo, un movimiento intenso que devora todo, el pasado reducido a la nada misma, el futuro que llegó hace rato y el presente que no existe y, sin embargo, lo siento como una mariposa a punto de morir, que está llena de colores, y que vuela y se reproduce y bebe néctar y se va y vuelve y aletea y jamás se pregunta qué hace la mierda en esa esquina sino que la convierte y le saca la esencia de mierda para ser un factor más improvisado en la maraña de cosas que nos rodean pero...ES. ES, como vos y como yo, llorando por un desconcierto de concierto que nunca más vivirá si creemos en las palabras y las melodías.
Y yo sé que vos creés. Y yo sé que yo creo. Sino, no estaríamos recordando a Rimbaud ni traduciendo a Lennon, ni llorando.

escrito en Mar./2017 aprox.